lunes, 8 de septiembre de 2008

Campeonato de España de Pesca de Salmónidos (2007)







Campeonato de España de Salmónidos Lance 2007
Arriondas (asturias): 7 a 9 de junio

Fotografías: Teo Pérez Berlanga
Manuel Martínez Forega


En todos los campeonatos nacionales de pesca cuecen habas. En éste que relato, también. Se celebró en Asturias, en los cotos de Espinareo e Infiesto, y se cocieron muchas fabes; la primera, un error administrativo imperdonable y grave de la Federación Española que dejó fuera de combate a un participante después de echarse al cuerpo 900 kilómetros (y otros tantos de vuelta) para nada. La segunda, el siempre injusto mecanismo de elección y distribución de los tramos de pesca. Es éste un capítulo de los campeonatos que nunca se resuelve a plena satisfacción, y estimo que, salvo los imponderables de partida, pueden, cuando menos, minorarse sus consecuencias. Si me refiero a los años en que yo mismo he participado, puedo decir que este asunto no sólo no se pondera, sino que, cada vez más, resulta determinante en el resultado final. Hablo, por supuesto, de la manía de repoblar el río en fechas muy próximas a su celebración. Resulta determinante porque estas repoblaciones no son masivas, sino arbitrarias y restringidas a aquellos lugares del río accesibles a los vehículos-cisterna. Pasó en Aínsa y pasó en Santiago, con las indefectibles malas caras, de manera que el factor azaroso incrementa finalmente el porcentaje de éxito o de fracaso en la misma proporción que el grado de fortuna que haya tenido el participante en el sorteo de los tramos con trucha repoblada. En fin, que es como comprar un boleto de la ONCE. Lleguemos a un acuerdo en esto: o se repuebla o no se repuebla; si se decide repoblar, que se haga en todo el río por igual y, si ello no es posible, pues no se repuebla, y ya está. Pesquemos todos en las mismas condiciones. En Asturias no se repobló, pero sí se incluyó el tramo del coto de Infiesto en el río Piloña que había estado durante ocho años en régimen experimental de captura y suelta (sólo mosca seca), con lo cual el punto de partida vino a ser el mismo. En Asturias, además, se cometió (era opinión generalizada) un error poco aceptable fundado en la inexplicable circunstancia de que varios equipos repitieron su participación en los tramos "buenos" (y, por consiguiente, otros tantos lo hicieron en los tramos "malos").
BUENA ESCUELA DE APRENDIZAJE, PERO ESCASO COMPAÑERISMO
¿Para qué sirven en realidad los campeonatos nacionales? ¿Creéis que son pedagógicos o estimulantes? Sergio está convencido de su necesidad: «la competición es una de las mejores didácticas que existen para la pesca orientada a practicantes de cierto nivel», explica. Víctor no está del todo de acuerdo: «lo que yo echo de menos cada vez más en estos campeonatos es el compañerismo. Quizá sea un ingenuo, pero yo participo también con la esperanza de hacer amigos y compartir "secretos". Lo que encuentro, en cambio (salvo raras excepciones), es una gran disgregación entre los participantes y el celo absurdo de muchos colegas por ocultar experiencias puntuales que puedan servir a otros pescadores. A ver si nos entendemos: ésta no es una competición de Fórmula-1, donde el espionaje está a la orden del día, ni nos jugamos un contrato de millones de euros, pero algunos deben de pensar que sí. Hacer amistades es para mí lo más interesante», concluye. «Estoy de acuerdo -abunda José Villanueva-; puedo asegurar que el equipo del que formo parte siempre acude a los campeonatos con esa intención y la decepción es cada año también la misma. Y, hablando de competición, sé que algunos equipos se desplazan hasta el lugar del campeonato varios días antes para "leer" el río, para amoldarse a sus características y a sus insectos. Jamás ha hecho mi equipo tal cosa. Es más: acudimos (como dice El Buscón don Pablos quevedesco) "en tanganillas", con escasa o nula información. Es decir, que nuestro espíritu competitivo -pensarán algunos- deja mucho que desear. No lo niego, pero en nuestra opinión es tan importante competir como pasarlo bien». «Y, pasándolo bien -quiere agregar Teo-, hemos ganado este año, como ya lo hemos hecho otros años, lo que demuestra que un ánimo relajado también obtiene éxitos».
ÁGIL CONVERSACIÓN
Aunque, al margen de estos apuntes (que deberían abrir acaso un debate en el seno de próximas organizaciones), nuestro propósito era pulsar el ambiente de un Campeonato de España de Salmónidos Lance. Reunimos para ello alrededor de una mesa a varios participantes de distintos equipos: Sergio Alcarraz (Aragón), Teo Pérez Berlanga, José Villanueva y Roberto González Baras (Castilla-La Mancha; equipo ganador del campeonato), Manuel Santamarina (Galicia), Víctor Gómez Vaquero (Extremadura) y José Prieto (Asturias). Francesc Balaguer, de Cataluña (campeón individual), no acudió a la cita porque bastante tenía con la legítima celebración de su triunfo. Comencemos: ¿cuál es vuestra impresión general del campeonato? Una deducción compartida por todos ellos se ciñe a que tanto las repoblaciones como la inclusión de tramos sin muerte en un campeonato de estas características introduce un elemento distorsionador en la competición. Víctor habla incluso de que este tipo de actuaciones la hacen más que injusta «al someter a muchos pescadores a la realización de un esfuerzo sin recompensa». José Villanueva, aunque destaca la amabilidad general del ambiente entre casi todos los equipos (posee una dilatada experiencia en esta competición), no oculta su decepción por la falta de solidaridad que advierte en la actitud de algunos equipos y, sobre todo, carga abiertamente contra el fallo inexcusable de la FEPyC con el asunto del pescador excluido: «la organización asturiana, quizá con motivos, no se ha hecho cargo del problema y ha preferido echar balones fuera pasando la pelota a la Federación Española». José Prieto abunda en que «la Federación Española no se responsabiliza de esos y otros errores que se producen en los campeonatos y no se explica por qué, siendo, a la postre, la máxima responsable». Añade José Prieto un apunte al advertir que «aquellos equipos que concurren con mayor número de pescadores tienen una gran ventajan sobre los que lo hacen con menos»; por lo tanto, sugiere que se reflexione sobre este extremo y que «se establezcan otros criterios de máximos y mínimos computables para la clasificación individual y por equipos». Sergio señala la logística como uno de los fallos comunes de la organización de los Campeonatos. Considerando que la inmensa mayoría de pescadores desconoce el escenario concreto de la competición, la localización de los tramos del río resulta en muchas ocasiones penosa y se producen auténticos desencuentros entre el participante y su control. «Habría que poner un cuidado exquisito en corregir esta situación», añade Sergio. Manuel, por su parte, quiere insistir en lo ilógico que es incluir los tramos del río sin muerte en un campeonato. A este respecto, Sergio anota que no resultaría tan inconveniente «si los tramos sin muerte de los ríos incorporaran de manera general la modalidad de pesca con cucharilla sin arponzuelo». Pero, ¿quién le pone el cascabel al gato? Roberto hace un paréntesis razonado para señalar que «ése es un asunto difícil, pues los cotos experimentales se destinan casi en exclusiva a la pesca con mosca».
DINAMIZACIÓN DE LA CHARLA
¿Qué pensáis de la tendencia a destacar los campeonatos de mosca seca frente a los de lance? ¿Compartís ambas técnicas? José Prieto y Manuel Santamarina abandonan la mesa excusándose; los demás se animan con el asunto de "la mosca". Víctor es el primero en intervenir; pescador él también a cola de rata, opina, en todo caso, que «los mosqueros son marginalmente selectivos» y que «existe la impresión general de que los campeonatos de España de lance se van a suprimir de los programas de la Federación». No está de acuerdo con esta posibilidad y, si ello es debido -como cree- a una presión de los pescadores a mosca («al menos de una elite débilmente sustentada en sus argumentos», dice), esa presión habría que contrarrestarla. «El campeonato de lance debe seguir, pese a que la modalidad de "cola de rata" cuente con un factor favorable y de peso como es la presión económica y mediática de las marcas deportivas, más inclinadas a fomentar un mercado de consumo de materiales, más caros, para esta técnica». Teo afirma que una buena medida para compensar este progresivo desequilibrio entre una modalidad y otra sería «promover un campeonato de lance de alta competición, a nivel europeo, por ejemplo, e instar a las Federaciones territoriales y a la española a abrir un foro de discusión sobre este asunto». José Villanueva es también pescador a seca y confirma que el grado de competitividad en los campeonatos de esta modalidad es más alto: «el campeonato de seca es más competitivo; no quiero decir que sea mejor ni peor» -señala-, «pero a mí no me parece natural; ignoro lo que habrá detrás de ese afán por ganar, pero repito que a mí no me parece normal. Que cada cuál piense lo que quiera». «Sería absurdo -interviene Teo- tratar de suprimir el campeonato de lance cuando, dentro de la pesca de salmónidos, es esta técnica sin duda la mayoritaria, y esa mayoría debería prevalecer». Roberto destaca ahora sin dilación las causas de la preponderancia de la mosca ortodoxa: «ello es debido -dice- a que se aprecia un intento de profesionalización, como ya ha ocurrido en Francia, que yo sepa».
Lo que este cronista ha podido extraer de esos dos días marathonianos de pesca es que, salvo en unos casos aislados de automarginación, reina un buen ambiente. Es verdad que se comparte y se intercambia poco y que la búsqueda de afinidades no parece tener éxito vaya usted a saber por qué. Destacaría además que, a pesar de esto, no parece que los participantes muestren diferencias apreciables en el análisis de los aspectos aquí comentados. ¿Por qué, pues, no hay un mayor trasvase de opiniones, una conciliación mayor de pareceres que vaya corrigiendo, siquiera poco a poco, los errores o defectos de organizaciones futuras? Otra cosa que me llamó poderosamente la atención (ya lo hizo en campeonatos anteriores), fue el escaso entusiasmo (indiferencia más bien) que algunos equipos muestran por el éxito de los demás. Si lo cortés no quita lo valiente, semejante gesto es, a mi juicio, no sólo descortés, sino cobarde. Es la más deleznable manifestación del come-come de aquellos que sólo se sienten satisfechos ganando; una especie de contaminación del life american way que parece ir ganando adeptos entre los malos perdedores. Y, como decía Víctor más arriba, aquí no nos jugamos nada más allá de la honrilla y no merece la pena tener que administrar las convulsiones del ánimo. Bien está competir, verter sobre nuestro carácter esa necesaria dosis de vanidad íntima que nos hace, además de humanos, más fuertes frente a los desalientos, más equilibrados en nuestra autoestima, pero sin pasarse, ¡eh!, sin pasarse, pues «el exceso de orgullo lo preside el desprecio», ha dicho François de la Rochefoucauld.